1. Se recomienda sacar el pan del congelador la noche anterior y dejarlo descongelar a temperatura ambiente, envuelto en un paño de cocina o en su envase original. Asegúrate de que el pan esté completamente descongelado antes de hornear.

2. Coloca el pan directamente sobre la rejilla del horno, sin bandeja ni papel de hornear, para permitir una correcta circulación del aire. Para una corteza más crujiente, puedes colocar un pequeño recipiente con agua caliente en la parte inferior del horno para generar vapor durante la cocción.

3. Precalienta el horno a 180 °C (350 °F), preferentemente con ventilador o función de convección si está disponible.

4. Hornea durante 10 a 14 minutos, según tu horno. El pan estará listo cuando la corteza esté dorada y la base suene hueca al golpearla suavemente.

5. Deja enfriar el pan al menos 5-10 minutos sobre una rejilla. Esto permite que la miga se asiente y que la corteza se mantenga crujiente.

Los tiempos de horneado son aproximados y pueden variar según el tipo de horno y el punto de cocción que prefieras.
Te recomendamos vigilar el pan durante el horneado y ajustar el tiempo según sea necesario para obtener el resultado deseado.

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